Una perspectiva terapéutica occidental

Nestor Kornblum es cofundador y codirector de la Asociación Internacional de Terapia de Sonido. Ha trabajado los últimos 23 años para promover el uso del sonido y de los cantos armónicos como una modalidad curativa a nivel mundial. También ha sido un deseo personal suyo servir de puente entre los cantantes de armónicos con un enfoque más espiritual y esotérico, y los que lo utilizan como un arte musical. Su libro didácticoqeu incluye CD, “Canto de armónicos: guía práctica”, con el texto en 6 idiomas, lo escribió como respuesta a las peticiones de sus estudiantes en los distintos países donde dirige talleres. Junto con su esposa Michêle Averard ha publicado varios CDs de música con cantos armónicos e instrumentos acústicos antiguos para la sanación y relajación.

El origen de los armónicos

El canto de armónicos es una técnica antigua que capacita a un cantante para producir dos o más sonidos simultáneamente con su voz. Aunque los orígenes de esta técnica están en parte velados en el misterio, las investigaciones recientes han revelado gran cantidad de información con respecto a los usos actuales de la técnica y cierta información con respecto a sus orígenes en diferentes partes del mundo.

El canto de armónicos como técnica y forma artística musical cultural o espiritual, se desarrolló en Mongolia, Sur de Siberia y Asia central, en Tíbet, y en Sudáfrica. También se utilizó en menor grado en Cerdeña, la única forma antigua de canto de armónicos europea que todavía se practica. Existen muchas teorías sobre si el canto de armónicos tuvo alguna vez un uso ritual y espiritual en ceremonias cabalísticas, en logias masónicas, en escuelas de misterio y en prácticas sufis. Ciertas teorías llegan incluso a decir que fue utilizado hace mucho tiempo por las civilizaciones de la Atlántida, el antiguo Egipto y los mayas de Centroamérica. Desgraciadamente existe escasa información en este sentido.

Los armónicos fueron descubiertos primero en Occidente por Pitágoras hace unos 2.600 años. El famoso filósofo y matemático griego era también un maestro de la música, y junto con sus estudiantes pasó años estudiando el sonido y la vibración. Encontró, después de estudiar el monocordio, instrumento de una sola cuerda, que todos los sonidos estaban compuestos de vibraciones o frecuencias múltiples, no sólo de una, como nuestros oídos generalmente perciben.

Casi del mismo modo en que la luz blanca está compuesta de un amplio espectro de colores, que se vuelve visible cuando la luz es refractada por un prisma, el sonido también puede ser refractado de modo que sus partes constituyentes puedan percibirse. Al igual que el arco iris está compuesto de los colores que el ojo humano ve como luz blanca, los armónicos son los colores del sonido. Estos armónicos, que normalmente pasan inadvertidos, son, en realidad, de vital importancia para todos los seres humanos, y permiten que diferenciemos entre un sonido y otro. Es la riqueza de los armónicos en ciertas partes del espectro infinito del sonido lo que nos ayuda a establecer la diferencia entre un instrumento musical y otro, aún cuando ambos ejecuten la misma nota musical.

Son los armónicos de la voz humana, sin embargo, los más interesantes, mágicos y místicos para escuchar. El cantante produce un sencillo y potente zumbido, y entonces, a través de diversas técnicas, convierte toda la parte superior de su cuerpo en una caja de resonancia vibrante. Al utilizar el cráneo, los conductos nasales, la faringe, el pecho, el abdomen, y el diafragma, así como todas las partes de la boca: lengua, labios, paladar, velo del paladar, glotis y epiglotis, mejillas y mandíbula, el cantante comienza a canalizar el sonido de forma diferente a como lo hace un cantante según las técnicas “normales” de canto.

Se ha descubierto que el canto de armónicos tiene muchas aplicaciones terapéuticas. Tal vez la más obvia de éstas es la activación de la hipnosis, un efecto parecido al trance que tienen ambos, el oyente y el ejecutante. Este efecto, esencialmente una forma de meditación profunda, alivia el estrés, equilibra y limpia los chakras (los centros de energía del cuerpo), y crea un sentimiento de ligereza y bienestar.

Las relaciones armónicas halladas en la escala de armónicos se encuentran, no de modo sorprendente, en toda la Naturaleza, y reflejan la estructura natural de toda la vida en la Tierra. Los seres humanos no somos ninguna excepción. Otro famoso filósofo y matemático griego, Platón, descubrió que todas las cosas en este planeta están compuestas por cinco ladrillos básicos. Estas formas, llamadas Sólidos Platónicos, se pueden encontrar en el nivel molecular de todos los objetos animados e inanimados. Esto es lógico, si uno cree en un Creador, ya que los mismos principios de la creación pueden aplicarse para TODA la creación, y somos una parte integral de ello. Al escuchar, o crear armónicos, comenzamos a resonar en armonía con estas vibraciones primordiales de que estamos hechos y que reflejan nuestra propia estructura atómica, molecular y celular.

La mayoría de los seres humanos se sienten como si estuvieran vibrando fuera de la armonía con su entorno, sus prójimos, y lo más importante, fuera de la armonía con cierto aspecto vital de ellos mismos. Cuando nos sentimos fuera de la armonía, muy a menudo sufrimos enfermedades y malestar, que en términos de la Terapia del Sonido puede ser un estado de “disonancia”. Esto ocurre cuando algunas partes de un organismo están vibrando en una frecuencia diferente o inarmónica del resto, una frecuencia que no está “a tono” con el conjunto.

El canto de armónicos, cuando se practica con intención, puede servir como una herramienta muy poderosa para una “remodelación” vibracional; en otros términos, un modo de reprogramar nuestros cuerpos físico, mental y emocional con un modelo más armonioso, natural y “afinado”.

 La belleza de esta técnica milagrosa es que evita la mente intelectual y va derecha hacia el propio ser esencial sin analizarla antes.

Al concienciarse del canto de armónicos, uno comienza un viaje en las Voces de la Voz y del Sonido dentro del Sonido.

Cuando oigas o practiques el canto de armónicos sabrás si es bueno para ti o no. Lo sabrás a un nivel mucho más profundo que la deducción analítica. Lo sentirás resonar profundamente dentro de ti, donde residen otras cualidades humanas primordiales como la intuición, el instinto, el amor incondicional, la compasión y la alegría.

Vibrarás en armonía con la Creación y te sentirás uno con ella. Volverás a casa, sano y salvo.